Viaje de fin de año a Milán

(originalmente PUBLICADO en el blog Vientos de Jaén)

Para acabar el año 2008, Irene y yo hemos hecho un viaje a la ciudad de Milán. Nuestro plan era pasar allí la noche de fin de año, aprovechando para visitar Milán y algún otro lugar próximo, como Verona y el Lago de Como.

MILÁN

Milán es una ciudad que tiene fama de ser algo gris e industrial, y la verdad es que no tiene el brillo de otras ciudades italianas más turísticas y mediterráneas, como Roma o Florencia. El hecho de hacer el viaje en pleno invierno, con temperaturas que apenas subían de los 0 grados, también contribuyó a la sensación de que Milán es un lugar diferente, más parecido a los países del centro de Europa.

En cualquier caso, Milán está llena de vida y de monumentos y lugares de interés que justifican de sobra el viaje: su magnífica catedral, sus museos, sus sofisticadas tiendas y restaurantes, su bullicio de gran urbe…

Cualquier ruta por Milán tiene que comenzar en la Piazza del Duomo, perpetuamente llena de turistas, palomas y buscavidas de varia condición. Como telón de fondo de este teatro humano, se alza la blanca fachada de mármol del Duomo. Su blancura contrasta con un interior bastante lóbrego, pero con una fabulosa amplitud y armonía. Quizás lo mejor de la catedral, de todas formas, se descubra al subir a las terrazas, adornadas con una infinidad de esculturas y pináculos, con unas vistas magníficas sobre la ciudad.

Desde la Piazza del Duomo se puede continuar la ruta en varias direcciones. Por la elegante y acristalada Galería Vittorio Emanuele se llega a la Piazza della Scala, con el teatro de ópera más famoso del mundo. Más al norte se encuentra la Pinacoteca de Brera, uno de los mejores museos del norte de Italia, y el Castello Sforzesco, una residencia palaciega que se remonta al Milán del Quattrocento. En cambio, partiendo del Duomo hacia el sur se llega a otra de las zonas más interesantes de Milán, con basílicas de origen paleocristiano, como la de San Ambroglio y la de San Lorenzo, adornadas con antiguos mosaicos.

No puedo dejar de comentar una visita imprescindible en Milán. En la iglesia de Santa María della Grazie se halla La última cena, una pintura de Leonardo da Vinci que ha sobrevivido casi milagrosamente al paso de los siglos. Fue una experiencia inolvidable contemplar esta obra, para la que tuve que reservar las entradas más de un mes y medio de antelación, porque las visitas están muy restringidas.

Última Cena - Da Vinci 5
La última cena – Vía Wikipedia

EXCURSIÓN A VERONA

El 30 de diciembre tomamos un tren para Verona, la ciudad que inspiró los personajes de Romeo y Julieta. Pero Verona es mucho más que eso: es una ciudad bellísima, acogedora, con calles y plazas encantadoras.

Nuestro paseo por Verona nos llevó a algunos de los lugares más importantes del centro histórico, como la Piazza Bra, en la que se halla un anfiteatro romano; la Piazza delle Erbe, que ocupa el antiguo foro de la ciudad romana; la Torre dei Lamberti, con sus magníficas vistas elevadas sobre la ciudad; o la Casa de Julieta, en la que se agolpaban los turistas para hacerse fotos con la estatua del famoso personaje de Shakespeare.

Ya por la tarde, disfrutamos de un delicioso paseo por las orillas del río Adigio, en el único momento del viaje en el que el frío nos dio una tregua. Finalmente, llegamos a la Basílica de San Zeno, una de las mejores iglesias románicas del norte de Italia, ricamente decorada con frescos, y con unas magníficas puertas de bronce labrado que se remontan a la época medieval.

EL LAGO DE COMO

Al día siguiente tomamos otro tren  en dirección al Lago de Como. Llegamos temprano a la pequeña ciudad de Como, la que da nombre al lago. Con su tranquila vida provinciana, me pareció la antítesis de la capital lombarda. Dimos un paseo por la orilla del lago y por las calles del casco histórico, en el que me sorprendió gratamente la Catedral, con su estupenda fachada de mármol cuajada de estatuas medievales.

En Como nos subimos a un barco que nos llevó a Bellagio, otro de las localidades ribereñas del lago. Aquella mañana de diciembre el paisaje estaba envuelto en una espesa niebla, que no permitía ver las montañas pero sí los pueblecitos y las suntuosas mansiones que se han construido al borde del agua.

Ya en Bellagio, dimos un paseo por el pueblo, recorriendo sus empinadas callecitas hasta llegar a una coqueta iglesia románica que se encuentra en la parte más alta. Como curiosidad, contaré que en este pueblo tiene una mansión el actor George Clooney; y que además Bellagio ha dado nombre a uno de los hoteles más importantes de Las Vegas, que por cierto pude ver en un viaje a Estados Unidos que hice al año siguiente de estar en el Bellagio original.

Tras volver en barco a Como, tomamos un tren de regreso a Milán, donde íbamos a pasar las últimas horas del año 2008.

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